Resolución 2115 de 2007: problemas frecuentes en el control de la calidad del agua potable en Colombia
Garantizar la calidad del agua para consumo humano requiere mucho más que realizar análisis de laboratorio de manera periódica. En Colombia, los prestadores del servicio de acueducto deben implementar procesos de control y vigilancia que permitan verificar que el agua suministrada cumpla con las características establecidas en la normativa.
La Resolución 2115 de 2007 establece las características, instrumentos básicos y frecuencias que hacen parte del sistema de control y vigilancia de la calidad del agua para consumo humano.
Sin embargo, en la operación diaria existen diferentes situaciones que pueden dificultar el cumplimiento de estos controles. Identificarlas permite tomar decisiones oportunas y reducir el riesgo de entregar agua que no cumpla con los parámetros establecidos.
No detectar oportunamente cambios en la calidad del agua
Uno de los principales desafíos es identificar rápidamente las variaciones en las características del agua.
La Resolución establece, por ejemplo, un valor máximo aceptable de 2 UNT para turbiedad, mientras que el pH debe mantenerse entre 6,5 y 9,0. Para la conductividad, establece como referencia un valor de hasta 1000 µS/cm, aunque contempla ajustes de acuerdo con los promedios habituales y el mapa de riesgo.
El problema aparece cuando estos parámetros solamente se verifican mediante análisis puntuales y no existe un seguimiento adecuado de sus tendencias.
Un cambio progresivo en la conductividad, por ejemplo, puede pasar desapercibido si solamente se observa el resultado individual de cada medición. La propia Resolución señala que un incremento superior al 50 % respecto de los valores habituales de la fuente constituye una señal que debe investigarse.
¿Qué hacer?
Implementar mediciones periódicas y registrar los resultados permite comparar los valores actuales con el comportamiento histórico del agua y detectar cambios antes de que se conviertan en un problema mayor.
Dificultades para controlar el cloro residual
El cloro residual libre es uno de los parámetros fundamentales dentro del control básico de la calidad del agua.
La Resolución 2115 incluye el cloro residual libre dentro de los análisis básicos, junto con turbiedad, color aparente, pH, coliformes totales y Escherichia coli.
En la práctica, mantener un residual adecuado puede ser un desafío debido a factores como:
- Variaciones en la calidad del agua de entrada.
- Cambios en la dosificación del desinfectante.
- Tiempo de contacto.
- Características de la red de distribución.
- Distancia entre el punto de tratamiento y el punto de consumo.
- Variaciones en la demanda.
Por esta razón, medir el cloro residual en diferentes puntos del sistema permite conocer si el proceso de desinfección se está manteniendo a lo largo de la distribución.
Variaciones de pH que pueden afectar el proceso de tratamiento
El pH es otro de los parámetros incluidos dentro del control de calidad del agua.
La Resolución establece para el agua de consumo humano un rango de 6,5 a 9,0.
Las variaciones de pH pueden estar relacionadas con las características de la fuente, el proceso de tratamiento o la dosificación de determinados productos químicos.
Por eso, medir el pH únicamente al final del proceso puede no ser suficiente para entender qué está ocurriendo dentro de la planta.
Realizar mediciones en diferentes etapas puede ayudar a identificar cambios y tomar decisiones sobre el proceso de tratamiento.
Turbiedad: un indicador que requiere seguimiento
La turbiedad puede cambiar rápidamente ante modificaciones en las condiciones de la fuente o durante el proceso de tratamiento.
La Resolución 2115 establece un valor máximo aceptable de 2 UNT para el agua destinada al consumo humano.
Un aumento de la turbiedad puede estar asociado a diferentes situaciones, por ejemplo:
- Incrementos de sólidos suspendidos en la fuente.
- Variaciones después de lluvias.
- Problemas en coagulación y floculación.
- Filtración deficiente.
- Alteraciones en las condiciones de operación.
Por esta razón, contar con mediciones confiables permite identificar desviaciones y evaluar la eficiencia de las diferentes etapas del tratamiento.
No tener suficientes datos para tomar decisiones
Otro reto importante no está solamente en medir, sino en convertir los resultados de las mediciones en información útil.
La Resolución establece que los registros de control deben mantenerse actualizados e incluir los resultados de los análisis microbiológicos, físicos y químicos requeridos, así como los análisis adicionales definidos en el mapa de riesgo.
Por eso, registrar cada medición permite construir un historial que facilite:
- Comparar resultados.
- Detectar tendencias.
- Identificar cambios inusuales.
- Evaluar procesos de tratamiento.
- Documentar las acciones realizadas.
- Facilitar auditorías y procesos de control.
El control no termina en el laboratorio
Uno de los puntos importantes de la normativa es que el control de calidad no se limita a realizar análisis cuando existe una inspección.
La Resolución establece frecuencias y número de muestras para diferentes análisis, incluyendo los controles microbiológicos de coliformes totales y E. coli, de acuerdo con la población atendida.
Esto implica que el control debe integrarse a la operación habitual del sistema de suministro.
La medición frecuente de parámetros como pH, turbiedad, conductividad y cloro residual puede complementar los análisis de laboratorio y proporcionar información más inmediata sobre las condiciones del agua.
¿Cómo mejorar el control de calidad del agua?
Una estrategia adecuada puede combinar tres elementos:
- Medición
Realizar mediciones periódicas de los parámetros relevantes en diferentes puntos del sistema.
- Registro
Conservar los resultados para poder comparar el comportamiento del agua a lo largo del tiempo.
- Acción
Establecer procedimientos para investigar las desviaciones y realizar los ajustes correspondientes en el proceso de tratamiento.
De esta manera, el cumplimiento de la Resolución 2115 no se aborda únicamente como una obligación documental, sino como parte de un sistema de control que permite tomar decisiones basadas en datos.
Equipos para el control de la calidad del agua
Para realizar este seguimiento, existen instrumentos portátiles y equipos de análisis que permiten medir diferentes parámetros directamente en campo o en las instalaciones de tratamiento.
Entre ellos se encuentran equipos para:
- pH
- Cloro libre
- Turbiedad
- Conductividad
- Sólidos disueltos
- Color
- Parámetros químicos específicos
La selección del instrumento debe realizarse de acuerdo con el parámetro que se desea controlar, el rango de medición, la precisión requerida, las condiciones de operación y el procedimiento de análisis establecido.
En HANNA Instruments Colombia, contamos con soluciones para el análisis y control de diferentes parámetros relacionados con la calidad del agua, tanto para aplicaciones de campo como para procesos de laboratorio.
Conocer la calidad del agua es el primer paso. Medirla de manera oportuna permite tomar mejores decisiones.


