El agua es el recurso no renovable más importante para la vida y para todos los sectores económicos. Contribuir al cuidado del recurso más importante del mundo es una responsabilidad de todos.
En la práctica, la agricultura consume el 70% de las aguas superficiales y es utilizada para el riego, la ganadería, limpieza y desinfección, como se detalla en el documento anexo.
El uso de insumos agrícolas hace que esta agua retorne cargada de sedimentos y contaminantes. Por esta razón, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en el documento 1990ª: “”… deben adoptarse las medidas adecuadas para evitar que las actividades agrícolas deterioren la calidad del agua e impidan posteriores usos de esta para otros fines””.
Entre estas medidas están el manejo integrado de plagas, capacitación de agricultores para una producción de arroz sostenible y recursos fitogenéticos.
En el documento FAO, 1993ª, se resumen las medidas que se deben adoptar en agricultura para el agua:
Establecimiento y operación de sistemas eficaces en función de los costos que permitan supervisar la calidad del agua destinada a usos agrícolas.
Prevención de los efectos negativos de las actividades agrícolas sobre la calidad del agua utilizada en otras actividades sociales y económicas y sobre las tierras húmedas, entre otros medios, mediante el aprovechamiento óptimo de los insumos agrícolas y la reducción, en la medida de lo posible, del uso de insumos externos en actividades agrícolas.
Establecimiento de criterios biológicos, físicos y químicos de calidad del agua para los usuarios agrícolas de los recursos hídricos y para los sistemas marinos y fluviales.
Prevención de la escorrentía de los suelos y la sedimentación.
Eliminación adecuada de las aguas residuales procedentes de asentamientos humanos y del abono producido por una ganadería intensiva.
Reducción de los efectos negativos de los productos químicos agrícolas mediante la utilización de sistemas de manejo integrado de plagas.
Educación de las comunidades en lo relativo a los efectos contaminantes del uso de fertilizantes y productos químicos sobre la calidad del agua y la higiene de los alimentos.
En el Foro Internacional del Marco Mundial sobre la Escasez de Agua en la Agricultura realizado en el año 2023, LI Lifeng, director de la División de Tierras y Aguas de la FAO habla sobre la escasez del agua, el cambio climático y la tasa de crecimiento de la población. Todos estos factores afectarán la seguridad alimentaria, porque será necesario cultivar más, con menos agua.
¿Qué estamos haciendo en Colombia?

Teniendo en cuenta la contaminación derivada de diferentes prácticas, incluida la agrícola, en Colombia en el año 2015 se publicó la Resolución 0631 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la cual establece los parámetros y los valores límites máximos permisibles que deberán cumplir quienes realizan vertimientos puntuales a los cuerpos de aguas superficiales y a los sistemas de alcantarillado público.
En el Capítulo VI, Artículo 9, indica que, en las actividades productivas de agroindustria y ganadería, se deben medir parámetros como el pH, el cual debe estar entre 6.00 y 9.00 unidades de pH, Demanda Química de Oxígeno (DQO), Demanda Biológica de Oxígeno (DBO5), Sólidos Suspendidos Totales (SST), Sólidos Sedimentables (SSED), Grasas y Aceites, Fósforo Total (P), Nitrógeno Total (N), entre otros.
Hanna Instruments provee al sector agrícola de una completa gama de equipos, con los cuales la medición y monitoreo de los diferentes parámetros como el pH, la demanda química de oxígeno y la temperatura no solo es más sencilla, sino más precisa.
La medición y control de estos parámetros permitirá a los agricultores monitorear la calidad y nutrición del cultivo y sus vertimientos, mejorando la salud de las plantas y disminuyendo la contaminación del suelo y el agua. Con los cuales la medición y monitoreo de los parámetros de conductividad, temperatura, pH, salinidad, TDS no solo es más sencilla, sino más precisa.