Piscicultores de Colombia comienzan a mejorar prácticas de bioseguridad

Por Equipo Hanna | Hace 5 meses 2 semanas en Noticias | Comentarios

Por medio de la aplicación móvil AQUA Sightline los piscicultores empiezan a implementar un monitoreo automatizado de sus cultivos de tilapia, con lo cual pueden disminuir el riesgo ante amenazas, logrando un pescado de alta calidad y producido al mejor precio.

Entre las diversas amenazas que enfrenta la piscicultura en Colombia, en la actualidad una de las que ha cobrado más importancia y concentra los mayores esfuerzos para contrarrestarla es la presencia de enfermedades, por cuanto desde el 7 de junio del 2023 el país está bajo declaratoria de emergencia sanitaria nacional, debido a los estragos de una bacteria que afecta a peces de cultivo; este agente patógeno no afecta la salud humana, pues, no es una enfermedad zoonótica.

El país atraviesa por una crisis sanitaria y una de las especies más afectadas es la tilapia. El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) en su función de diseñar y ejecutar estrategias para prevenir, controlar y reducir riesgos sanitarios, biológicos y químicos para las especies animales y vegetales declaró el Estado de Emergencia Sanitaria en el territorio nacional por la presencia de ‘Streptococcus Agalactiae ST7 serotipo Ia’; y con la inminente llegada del fenómeno de El Niño todavía no hay una fecha prevista para levantar la declaratoria o, en otras palabras, que este brote de enfermedad llegue a su fin.  

A comienzos de octubre, la FAO (The Food and Agriculture Organization of the United Nations) emitió un informe que aborda el impacto del fenómeno de El Niño en agricultura, ganadería, pesca y acuicultura de América Latina y el Caribe. Una de las advertencias concretas para la acuicultura y pesca es que “si se concreta el pronóstico del déficit de precipitaciones, disminuirán los niveles del agua en ríos, lagos y estanques, lo que afectará la disponibilidad de hábitats acuáticos y puede dificultar la movilidad de las especies, y favorecer la concentración de contaminantes y nutrientes, lo que deteriora la calidad del agua y aumenta el riesgo de enfermedades en los organismos acuáticos”.

Las previsiones apuntan a que las condiciones secas persistirán durante lo que resta del 2023 y comienzos del año 2024. 

Consciente de este panorama, el director ejecutivo de la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedeacua), César Pinzón explicó para el diario La Nación, que el fenómeno de El Niño ha traído altas temperaturas y que “el principal ‘gatillo’ que provocó esta bacteria fueron las altas temperaturas. Está totalmente interligado a temperaturas: aumenta la temperatura y el nivel de riesgo también”, en suma, “todavía no tenemos fecha para decir hasta aquí llegó la emergencia”.

EL RETO 

En el sector del cultivo de peces en Colombia, el departamento del Huila es pionero desde hace más de una década y solo durante el 2022 el 39% de la producción piscícola del país provino de esta región, según el Ministerio de Agricultura. La acuicultura en el país andino está comprendida por la piscicultura (97%) y camaronicultura (2,4%). 

Y fue en la represa de Betania, ubicada en Huila, donde aparecieron los primeros registros de la ‘Streptococcus Agalactiae ST7 serotipo Ia’. Pronto hubo nuevos casos en otros importantes departamentos productores como Atlántico, Magdalena y Tolima lo cual obligó a la declaratoria de la emergencia.

Acerca de esta crisis sanitaria, la especialista en acuicultura para SIGHTLINE SYSTEMS, la consultor senior Laura Toro apunta que “cuando se habla de una producción de más de 22.000 toneladas/año en cuerpos de agua abiertos tal como es el caso de la represa de Betania, a veces se puede tornar complejo el poder monitorear al detalle todos los parámetros que pueden llegar a producir una emergencia sanitaria como la ocurrida actualmente por la bacteria ‘Streptococcus Agalactiae ST7 serotipo Ia’”. Y si bien el riesgo no se puede eliminar, sí “existen diferentes mecanismos que se pueden adoptar, algunos de ellos ya los estamos implementado con nuestros clientes en Huila de tal manera que podemos disminuir el riesgo y mejorar el manejo de la producción: y es por medio del monitoreo automatizado”, indicó la doctora Laura. 

HAY MORTALIDAD INUSUAL Y PÉRDIDAS 

Es importante resaltar que el índice de mortalidad inusual admisible en condiciones normales, o sin emergencias, en sistemas productivos en Colombia desde la siembra hasta el momento del engorde es de entre el 15% y 20% de los animales sembrados, informó el secretario técnico de la Cadena Piscícola del Huila, Edison Javier Henao Palacios a La Nación, e indicó que así también lo plantea la literatura. 

Son varios los factores que pueden ‘disparar’ la mortalidad inusual de peces en algunas regiones y la bacteria es una de las principales, junto con las altas temperaturas. A pasar del arduo trabajo de distintas instituciones, actualmente las tasas están por encima de lo esperado o admisible. 

Para cuando se declaró la emergencia sanitaria nacional, con la información captada por el sistema de vigilancia epidemiológica y los cálculos realizados por el programa nacional acuícola se estimaba una tasa de mortalidad inusual de tilapias en ese momento del 12% (4.554.598) en el Huila, 47% (1.621.665) en Atlántico, 37% (10.301) en Magdalena y 10% (50.000) en Tolima, sobre la totalidad de las poblaciones marco existentes y/o referenciadas en cada uno de esos departamentos.

Y Fedeacua reportó pérdidas por mortalidad de hasta el 30% en animales destinados a mercado de exportación y la producción nacional en la represa de Betania (Huila); donde más se cultiva en Colombia.

A octubre el panorama había cambiado: mejorando para el Huila y Tolima pero empeorando drásticamente en Atlántico. De acuerdo con el director de Fedeacua “en la zona de la Costa Atlántica el índice de mortalidad inusual está aproximadamente en el 70%, o sea, sobrevive el 30%: eso es gravísimo; y esto se debe a las altas temperaturas. En el Huila y la región centro no, aquí tenemos otro panorama: la sobrevivencia está en aproximadamente el 80% o sea la mortalidad inusual está entre el 20% y 25%; se redujo porque se bajó la densidad de siembra y se trabajó rápidamente en vacunación, podemos decir que aquí el impacto no fue tan grave”. 

El ‘Streptococcus Agalactiae’ es una bacteria grampositiva (gram+). Se trata de una de las bacterias más relevantes y que causa mayores pérdidas en la producción de tilapia a nivel mundial por la mortalidad derivada de la presentación de la enfermedad y cuyos principales signos clínicos incluyen letargia, nado errático, exoftalmia, lesiones en piel, cola, aletas, y muerte, informó el ICA. Y puntualmente para contrarrestarla se están implementando dos tipos de vacunas.  

La especialista en acuicultura y consultor senior de SIGHTLINE SYSTEMS considera que es difícil determinar con certeza que esta situación se pudo haber prevenido, pero “lo que sí puedo afirmar con seguridad es que el implementar buenas prácticas acuícolas, tener una buena trazabilidad del proceso, implementación de semilla de buena calidad (genética y procedencia), es decir, todo lo que abarca la bioseguridad, además del control en las densidades de siembra, ayudan a mitigar de una mejor manera este tipo de situaciones, ya que como mencioné antes, los agentes patógenos siempre estarán presentes en los cuerpos de agua, esperando algún cambio en las condiciones para afectar el cultivo.  Ahora bien, Colombia viene desarrollando un trabajo conjunto de vacunación con más de 12 millones de dosis que sería importante evaluar a futuro su grado de efectividad”. 

También el director de Fedeacua concuerda en que lo primordial es propender por mejorar la bioseguridad: “la piscicultura colombiana tiene que trabajar en lo sanitario”, afirmó con contundencia en la revista Acuicultores. “No podemos continuar pensando que el tamaño de nuestra producción determina la bioseguridad y el estado sanitario de nuestras empresas, pues las bacterias, los virus o cualquier otra cosa que afecte la salud de los animales en cultivo no distingue si se trata de un pequeño o de un gran productor. Tenemos la experiencia de anteriores problemas sanitarios en el cultivo de peces y camarones en Colombia, una razón más para prestarle atención a este asunto”. 

Y es que los cultivos, bien sea en el sector agrícola (plantas) o pecuario (animales) siempre estarán expuestos a ataques por agentes patógenos como “virus, hongos, bacterias entre otros”, subrayó la Consultor Senior de SIGHTLINE SYSTEMS, por lo tanto, existirán 3 condiciones que interactúan para el desarrollo de una infección, complementó. Estas son:

  1. La presencia del organismo patógeno.
  2. El medio ambiente inadecuado que genera estrés al pez.
  3. Peces débiles y susceptibles de contraer enfermedades.

En suma, “para evitar que se presenten estas tres condiciones, se hace necesario tomar medidas de precaución en cuanto a factores físico-químicos, biológicos y de manejo acordes, para así llevar una mejor ‘armonía’ entre el cuerpo de agua-pez y medio ambiente óptimo para su mejor desarrollo”, indicó. 

Sin embargo, recalcó la importancia de la periodicidad de esos monitoreos o, en otras palabras, lo trascendente que es un monitoreo automatizado: “una cosa es medir la temperatura, el pH y la turbiedad del agua, etcétera, tres veces al día y otra tomar esas medidas cada 15 minutos porque muchas cosas pasan en un periodo de una hora en una operación piscícola”. 

Ahora bien, ¿cuál es el impacto que puede generar la IA en este panorama?

LO QUE ESTÁ HACIENDO COLOMBIA

Evaluando en retrospectiva, desde los años 80, cuando surgieron las primeras empresas tecnificadas, a la actualidad la piscicultura en Colombia ha tenido un gran avance, no solo en términos de producción sino en la forma en cómo se viene desarrollando, siempre buscando una excelente inocuidad al consumidor final, pero “el país debe reforzar los temas de bioseguridad”, subrayó la Consultor Senior de SIGHTLINE SYSTEMS.  

Por ejemplo, “si observamos a Sur América, Chile quien es el segundo productor de salmónidos en el mundo -seguido de Noruega- cosechando en cifras redondas más de 1.000.000 toneladas para el 2022, cuenta actualmente con sensores ligados a la IA –Inteligencia Artificial- que tienen incorporadas cámaras para determinar la biomasa las y anomalías que pueden ir ligadas a enfermedades, etcétera, facilitando la tarea diaria del productor a tomar decisiones preventivas y no correctivas y poder llevar un balance entre la relación costo-beneficio. Actualmente en Colombia con nuestra aplicación móvil de inteligencia artificial AQUA Sightline por medio de la colección, monitoreo y visualización en tiempo real, se puede establecer el impacto de sus actividades en términos de ganancia de peso, biomasa y demás; factores que pueden ir ligados al manejo, enfermedades, entre otros”. 

Con esa constante visualización dinámica que logra la aplicación de la biomasa real versus la esperada, por citar un ejemplo, “el productor podrá llevar un control y saber si realmente su cultivo será cosechado dentro del tiempo estimado y con el peso planeado y, en caso de que no sea lo esperado, tomar decisiones ya y no cuando llegue el momento de la cosecha para trasladado a la zona de sacrificio”. 

  “Los avances tecnológicos tales como la Inteligencia Artificial (IA) y la interconexión de sensores, han expandido las posibilidades de mejora en la producción de pescados. Estas tecnologías ofrecen varias formas de prevenir pérdidas, especialmente en el manejo de la calidad de agua”, resaltó Laura Toro, Consultor Senior de Sightline.

Finalmente, AQUA Sightline además de ayudar a cumplir con los estándares internacionales, puede recibir automáticamente la telemetría producida por sensores en jaulas para permitir en tiempo real el monitoreo de salud y calidad de agua en operaciones de alta producción como IPRS.

Y es que, sin duda, los piscicultores “queremos un pescado de alta calidad, producido al mejor precio, con calidad de exportación de una manera consistente. Por eso, las alertas y visualizaciones, basadas en analítica continua, comienzan a apoyar ese cambio en los acuícolas que buscan mejoras continuas: el cambio de ser “Reactivos” a ser “Proactivos” en sus operaciones”, concluyó. 

Fuente: La Nacion

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